domingo, 18 de enero de 2026

BAJO EL TRAZO DEL AMOR

CAPITULO 1 Bruno Martinelli.

Una mezcla de nerviosismo e incredulidad me recorría. No podía creer que estuviera allí, en Capri, a punto de conocer a Bruno Martinelli. Su nombre resonaba más allá de los viñedos que habían forjado su fortuna; era el dueño de la bodega más famosa de Italia y, según se rumoreaba, poseía una de las colecciones de arte privadas más exquisitas de Europa.

Todo había sido un torbellino: apenas cuarenta y ocho horas antes, la fría voz de su secretaria me comunicaba que el propio Martinelli quería que examinara en persona un cuadro de su colección, invitándome a su villa en Capri, donde estaba pasando las vacaciones, para verificar su autenticidad. El hombre era una leyenda en más de un sentido: mecenas de artistas emergentes, uno de los solteros más cotizados del país –a pesar de un divorcio que, según las revistas, le había costado una fortuna– y objeto de susurros sobre una marcada preferencia por el BDSM en la intimidad. Ahora, yo estaba a punto de sumergirme en su mundo. ¿Sería verdad todo lo que contaban de él? Estaba a punto de descubrirlo.

Llegué al puerto de Capri a las ocho menos cuarto y, al bajar del ferry, vi a un hombre moreno de cierta edad y aspecto serio que sostenía un cartel con mi nombre. Me acerqué y le dije:


Soy Sofía Vargas.

Benvenutta, Signorina — me respondió el hombre con cierta alegría en un perfecto italiano.— Soy Lorenzo, el mayordomo del Señor Martinelli, he venido a buscarla.

Esbocé una sonrisa de agradecimiento y le cedí mi equipaje. La seriedad profesional de Lorenzo, en lugar de resultarme fría, me inspiró una confianza inmediata. Me guio hasta un vehículo discreto pero elegante, y el breve trayecto hasta la villa transcurrió en un silencio cargado de expectación.

A través de la ventanilla, intentaba asimilar el paisaje que se sucedía, mientras cada curva del camino me acercaba más al enigma de Bruno Martinelli. La carretera serpenteaba junto al acantilado, ganando altura constantemente. De pronto, Lorenzo redujo la velocidad.

Un último giro brusco nos sacó de la maleza. Al final de un camino privado, la villa se reveló ante mis ojos. No era un palacio ostentoso, sino una estructura amplia y elegante, de paredes encaladas en un blanco cegador y contornos suaves que parecían fundirse con la roca sobre la que estaba construida. Su presencia, allí en lo alto, era una declaración silenciosa de poder.

La ubicación era imponente: se alzaba sobre un saliente del acantilado, como si desafiara al vacío. Desde allí, las vistas del Mar Tirreno eran una explosión de azul infinito, un tapiz que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.

Alrededor de la villa, en lugar de un jardín convencional, se extendían terrazas naturales con olivos centenarios. Macizos de buganvillas y jazmines trepaban por las paredes, llenando el aire con una dulce fragancia que se mezclaba con la brisa salina que subía del mar.

Un camino empedrado bordeado de cipreses nos guio hasta la entrada principal. Mientras el coche se deslizaba lentamente, mi mirada fue atraída inmediatamente hacia el lateral: una terraza-mirador de piedra se proyectaba audazmente hacia el horizonte, con una mesa y unas pocas butacas, prometiendo atardeceres inolvidables.

Finalmente, Lorenzo detuvo el coche frente a la imponente puerta. Antes de que yo pudiera moverme o asimilar la vista, él ya estaba abriendo mi puerta.




El señor Martinelli la espera en el mirador —informó, señalando un arco que se abría hacia el jardín.

Bajé del coche y me metí por debajo del arco y entonces lo vi.

Estaba de espaldas a mí, contemplando el mar. La brisa le hinchaba la camisa blanca, pegándola a una espalda ancha que delataba una fuerza serena. Se apoyaba en la barandilla con una naturalidad absoluta, como si aquel paisaje increíble le perteneciera. Me quedé quieta, sin respirar, sintiéndome una intrusa en un cuadro perfecto.

De pronto, se giró con una lentitud deliberada, como si la corriente de mi mirada hubiera perturbado el aire a su alrededor. Y entonces, sus ojos se clavaron en los míos, atravesándome con una intensidad que me dejó sin aliento y convirtió el espacio entre nosotros en un campo de fuerza cargado de electricidad.

Eran del color de la miel oscura, intensos y directos. No fue un vistazo cortés, sino un examen pausado que me recorrió de arriba abajo, haciéndome consciente de cada uno de mis huesos, del vestido que repentinamente me pareció demasiado sencillo, de los nervios que debían de transparentarse en mi rostro. Sentí un calor que me subió desde el cuello hasta las mejillas. Su rostro era una máscara de tranquilidad, pero en sus ojos ardía una chispa de curiosidad que parecía decir: "Así que eres tú."

Señorita Vargas — dijo.

Su voz era más grave de lo que había imaginado, con un acento italiano sutil que envolvía mi nombre y lo hacía sonar a algo importante. Era una afirmación, no un saludo.

Abrí la boca, pero solo conseguí articular un susurro ronco.

Señor Martinelli.

Él asintió, casi imperceptiblemente, y entonces vi cómo una esquina de su boca se curvaba ligeramente. No era una sonrisa, era algo más íntimo y evaluador. El mundo pareció reducirse a ese pedazo de terraza, al sonido lejano de las olas y a la presión de su mirada sobre mí.


Bienvenida a Capri — dijo, y esas tres palabras sencillas sonaron como la promesa de algo que estaba a punto de comenzar.

Él mantuvo su mirada sobre mí unos segundos, haciéndome sentir aún más nerviosa. Luego, hizo un gesto con la mano invitándome a acercarme a la barandilla.

Acérquese — dijo, su voz sonó grave, como si me diera una orden — la vista desde aquí justifica cualquier viaje.

Obedecí y me acerqué, situándome a su lado para contemplar la vista. En ese instante, un aroma sutil a sándalo y aire puro me envolvió, resultando profundamente embriagador.

Es… increíble — murmuré, mirando el mar. Y era cierto, pero en ese momento el paisaje parecía empequeñecido por su presencia.

Sí — respondió él, pero noté que no miraba al mar. Me estaba mirando a mí de reojo — La belleza siempre es bienvenida aquí. 

Sus palabras me hicieron ruborizar de nuevo. ¿Se refería al paisaje o a mí? No me atrevía a preguntar.

Lorenzo le llevará el equipaje a su habitación —continuó, con un tono más práctico—. He pensado que podríamos hablar del cuadro después de que descanse un poco del viaje. A menos que prefiera comenzar de inmediato.

No, no —me apresuré a decir, agradecida por el respiro—. Un poco de tiempo para... asimilar todo esto, sería perfecto.

Una sonrisa casi imperceptible volvió a asomar en sus labios.

Me alegro de oír eso. Esta noche, después de la cena, le mostraré el cuadro.

Al decir ”cuadro”, sus ojos recorrieron mi rostro de nuevo, y por primera vez, tuve la certeza de que no solo hablaba de pinturas. Sentí un escalofrío que nada tenía que ver con la brisa del mar.

Hasta luego, entonces, Sr. Martinelli.

Cenaremos a las nueve.

Afirmé con la cabeza y me dirigí hacía el interior de la casa. Lorenzo me esperaba junto a la escalera que llevaba al piso superior.

Ya he dejado sus maletas en su habitación, si me permite la llevaré.

Dejé que Lorenzo me guiara fuera del vestíbulo. Lo seguí por un pasillo que se abría a una zona más privada de la villa, hasta la espaciosa habitación en la que me alojaría aquellos días. Apenas cerró la puerta, mi primera acción fue acercarme a la ventana y contemplar la vista que se extendía bajo el acantilado.

Una vez recobrada la calma, me volví hacia mi maleta. Primero le envié un mensaje a Esther, mi mejor amiga y compañera de piso, diciéndole que ya había llegado. Luego, con la intención de que la ropa no se arrugara más de lo que ya estaba, la saqué de la maleta y la coloqué en el armario.

Tras deshacer el equipaje, decidí explorar la suite. La habitación era tan imponente como el resto de la villa: alta, con techos de vigas vistas y una cama amplia vestida con lino crujiente. Pero la verdadera joya era el baño. Al entrar, me encontré con una bañera antigua de pies cromados, situada bajo una ventana que enmarcaba un trozo de cielo azul. En una repisa de mármol descansaban jabones artesanales que desprendían una fragancia limpia a romero y cítricos. Por un momento, la tensión se esfumó. Era imposible no sentirse acogida, casi mimada, por aquel silencioso lujo. Aproveché aquella sensación para tomarme una ducha, dejando que el agua caliente llevara consigo los últimos restos del viaje.

Envuelta en una nube de vapor y con la piel aún caliente, el siguiente paso se presentó inevitable: vestirme para la cena. Abrí el armario y contemplé mi ropa colgada con cuidado. ¿Qué se ponía una para cenar con un hombre como Bruno Martinelli? No era una cita, me recordé a mí misma. Era un compromiso profesional. Al final, elegí un vestido sencillo de lino color verde esmeralda, elegante sin esfuerzo, que sabía que resaltaba el color de mis ojos sin parecer un intento demasiado obvio.

Me sequé el pelo al aire, dejando que cayera suelto sobre mis hombros con sus ondas naturales. Un poco de rímel y un toque de carmín fueron mis únicas concesiones al maquillaje. Quería proyectar serenidad, profesionalidad, aunque por dentro sintiera un batiburrillo de nervios y expectación.

Bajé la escalera consciente del eco de mis pasos. A medio camino, una presencia imantada atrajo mi mirada hacia el salón. Bruno, de pie junto a la chimenea apagada, sostenía distraídamente una copa mientras su mirada, cargada de una intensidad absoluta, se mantenía fija en mi avance, convirtiendo cada paso en una tensión creciente.

Se había cambiado y ahora llevaba unos pantalones de lino de un color oscuro, y una camisa blanca, abierta en el cuello, que le daba un aire de elegancia relajada. Pero fue su expresión lo que me dejó sin aliento.

Sus ojos me recorrieron de arriba a abajo, con una lentitud deliberada y palpable, bajando por mi figura lentamente, observando cada detalle.

El mundo se detuvo durante un latido suspendido en el aire, donde el único sonido era el leve tintineo de su copa al encontrar la repisa de la chimenea. En el rostro de Bruno, por primera vez, la máscara de control se resquebrajaba: primero por la sorpresa, y después por algo mucho más profundo y peligroso—una mezcla de aprobación y un deseo que ya no se molestaba en ocultar.

Y entonces, una sonrisa lenta y genuina se dibujó en su rostro.

Señorita Vargas — dijo, y su voz sonó un tono más grave, casi áspera — Ese color le sienta muy bien. Hace honor a su nombre. Sofía: sabiduría que se viste de belleza.

Avancé los últimos peldaños, sintiendo como sus palabras me hacían enrojecer las mejillas. Él se acercó a mí, y extendió su mano tomando la mía con suavidad.

Comeremos en el jardín de invierno, hoy — murmuró, acercándose lo suficiente para que pudiera sentir su aroma a sándalo y vino tinto. — Espero que tenga hambre.

Al tomar mi brazo y guiarme, su contacto fue firme y electrizante. Supe, sin lugar a dudas, que la cena sería tan memorable como el hombre que tenía a mi lado.

El comedor del jardín de invierno era pequeño e íntimo, una pequeña mesa para dos, situada en el centro. Las paredes y el techo acristalados, dejaban ver el hermoso cielo estrellado sobre nuestras cabezas.

Lorenzo sirvió los sencillos platos que habían preparado para nosotros, una ensalada de langosta como primero y unos ñoquis de castaña después, todo ello aderezado con un vino blanco de la cosecha de Bruno.

Para empezar con algo ligero —aclaró, sirviéndome una copa—. El tinto lo guardamos para las verdaderas confesiones.

El doble sentido era tan deliberado como la mirada que me dedicó al decirlo. Sin embargo, en lugar de presionar, cambió de tema con elegancia. Empezó a hablar de la viña con una pasión que le transformaba el rostro, hablándome de la paciencia que requiere cada cosecha, de saber leer la tierra y el clima...

No es un negocio, es un matrimonio con la tierra —dijo, y luego desvió la mirada hacia mí—. Exige saber cuándo presionar y cuándo dejar que las cosas maduren por sí solas.

Sus palabras flotaron en el aire, cargadas de doble sentido. Yo tomé un sorbo de vino, buscando coraje.

Yo soy lo opuesto —confesé—. Mi trabajo es forzar que lo que está oculto salga a la luz. La pintura no tiene paciencia; tiene secretos que revelar.

Bruno sonrió, apoyando el codo en la mesa y la barbilla en la mano, estudiándome.

¿Y usted, Sofía? ¿Tiene muchos secretos que revelar?

El cambio de tema fue tan sutil como directo. Ya no hablábamos de cuadros, hablábamos de mí.

Los justos —respondí, esquivando la pregunta con torpeza.

Los míos también —dijo él, sin apartar los ojos de los míos—. Pero algunos secretos pierden la gracia si se revelan demasiado pronto. La anticipación es lo que les da valor.

Durante el plato principal, la conversación derivó hacia nuestros pasados. Yo le conté, de forma superficial, sobre mi amor por el arte desde niña, creciendo entre libros y museos. Él, a cambio, me habló de cómo heredó la viña de su abuelo, pero cómo el amor por el arte se lo debía a su madre

Ella me decía que el vino y el arte son lo mismo: ambos necesitan tiempo para mostrar su complejidad. Y ambos se disfrutan mejor... con los sentidos alerta.

Al decir esto, dejó su tenedor en el plato y se reclinó en la silla. La cena había terminado. Lorenzo apareció para retirar los platos y servir un digestivo ámbar en copas bajas.

¿Y qué siente ahora, Sofía? —preguntó Bruno, haciendo girar lentamente su copa—. Después de conocer este rincón de mi mundo, y al hombre que lo habita. ¿Sigue siendo solo un trabajo?


La pregunta era una trampa delicada. Admitir que era más que un trabajo sería ceder terreno. Negarlo sería una mentira demasiado transparente.

Siento... —busqué las palabras con cuidado, sintiendo cómo su mirada me recorría los labios— que esto es más complejo de lo que había anticipado. Y que tal vez, algunas cosas sí merecen ser tomadas con paciencia.

Una sonrisa de genuina satisfacción se dibujó en su rostro. Era la respuesta que quería oír.

Me alegra oírlo —dijo, levantando su copa en un brindis silencioso—. Porque lo mejor, querida Sofía, siempre está por llegar.

El mensaje estaba claro. La cena había terminado, pero el verdadero juego no hacía más que empezar.

Vamos a ver ese cuadro — dijo Bruno con firmeza.

Con un gesto sereno, me guio por un pasillo lateral que desembocaba en una escalera de piedra descendente. El aire se volvió más frío y húmedo a medida que bajábamos, y el bullicio del mundo exterior se apagó por completo. Mi corazón latía con un ritmo acelerado y sordo, como un tambor aprisionado en mi pecho. No era solo la expectativa por ver el cuadro; era una corazonada visceral, una certeza de que lo que aguardaba en aquel sótano trascendía con creces el ámbito del arte. Sospechaba, con una mezcla de temor y fascinación, que la auténtica obra maestra que Bruno coleccionaba no colgaba de ninguna pared, sino que se escondía en una mazmorra.


Al llegar frente a una puerta maciza de roble, reforzada con hierro, se detuvo. La llave giró en la cerradura con un chasquido que resonó en la oscuridad del pasillo. Entonces, su mano encontró la mía. Su contacto era firme, no una invitación, sino una afirmación.

Bienvenida a mi mundo, Sofía —dijo su voz, grave y deliberada, justo antes de empujar la pesada puerta.

Y entonces lo vi. No era una simple habitación. Era su santuario. La mazmorra.

No había humedad ni oscuridad, sino la penumbra cálida de una suite subterránea elegantemente amueblada. El aire era una mezcla embriagadora de cuero nuevo, madera pulida y una nota sutil de sándalo, creando una atmósfera a la vez lujosa e inquietantemente íntima.

Las paredes eran de piedra natural, y una luz tenue y cálida embutida en el suelo iluminada el espacio. Había perchas de acero pulido en casi todas las paredes, de las que colgaban fustas de cuero trenzado, vendas de seda negra, esposas y collares de cuero negro o marrón y argollas de acero perfectamente integradas en la piedra.

En el centro de la estancia destacaba una mesa de masaje forrada de cuero negro con sujeciones ajustables, sobre la que no pude evitar imaginarme atada mientras era sometida por Bruno. Un escalofrío me recorrió en ese momento, mientras seguía observando. A un lado había un banco de madera maciza tallada, similar a un potro de doma. Y en una esquina, un sillón de cuero profundo, como un trono desde donde observar.

Pero lo que más me impactó fue la cama. Era una estructura baja y amplia, sin cabecero convencional, pero con barrotes de hierro forjado en un diseño elegante y sinuoso que se elevaban desde la base, sugiriendo infinitas posibilidades de sujeción.

Era un espacio cuidado, deliberado y hermoso. No había nada sádico o caótico en él. Era la materialización de un deseo meticuloso y de un control absoluto sobre el entorno. Cada detalle gritaba que aquel no era un lugar de castigo, sino de entrega ritualizada.

Fue entonces cuando, tras Bruno, mis ojos encontraron el cuadro. Colgado en la única pared libre, iluminado como una reliquia, el Géricault parecía observar toda la escena con su mirada eterna de éxtasis y dolor.

Era una pintura de estilo romántico oscuro, con la pincelada enérgica y el dramatismo típico de un maestro como Géricault. El juego de claroscuro era magistral, sumergiendo la escena en una penumbra de la que emergían, bañados en una luz celestial y cruel, dos figuras.

En el centro, un hombre de anatomía poderosa, un sátiro o un mortal, estaba atado por las muñecas a la rama de un árbol nudoso. Su cuerpo no estaba en una pose de tormento grotesco, sino en una tensión contenida y casi elegante. Los músculos de sus brazos y abdomen se marcaban bajo la piel, no por la fuerza, sino por la resistencia al dolor que se avecinaba. Pero lo que me heló la sangre fue su rostro. No había miedo, ni siquiera rabia. Su cabeza estaba ladeada, la mirada perdida en un punto cualquiera de la habitación, con una expresión de éxtasis sombrío, de abandono total. Era la paz del que ya no lucha, la rendición más profunda.

Detrás de él, semioculta por las sombras, se erguía la figura de Apolo. No portaba un cuchillo, sino que su mano descansaba con posesión sobre el hombro del hombre atado, no como un verdugo, sino como un dueño que reclama lo que es suyo. Su rostro era sereno, impasible, un contraste perfecto con la tormenta interior del condenado.

Era una alegoría del poder, la sumisión y la entrega. No celebraba el sufrimiento, sino la belleza trágica de perder el control ante una fuerza superior. Cada pincelada gritaba una verdad incómoda y fascinante: que en la vulnerabilidad más extrema podía residir una forma de libertad.

Miré instintivamente las argollas de acero de la habitación y luego volví al cuadro. No era una decoración. Era la declaración de principios de Bruno.

¿Ese es el cuadro? — le pregunté impresionada.

Sí, ese es. Géricault siempre fue un obseso de la verdad del cuerpo bajo estrés. Pero la mayoría ve solo el sufrimiento. Yo veo el momento en que la resistencia cesa. Marsias ya ha luchado. Ahora solo siente. La cuerda no lo sujeta; lo sostiene. Es la única cosa real en su universo ahora. ¿Ves la paz en sus ojos, incluso con el dolor? Eso es la rendición. Es más poderosa que cualquier grito — explicó con voz pausada y reflexiva.

Una comprensión lenta y reveladora me invadió. Aquel no era solo un Géricault valioso; era un espejo. La rendición de Marsias, su éxtasis en la sumisión, reflejaba la misma verdad que latía en cada rincón de aquella habitación.

No es un cuadro sobre dolor —susurré, mis ojos encontrando los de Bruno—. Es sobre la libertad que se encuentra al dejar de luchar.

La sonrisa que floreció en sus labios era diferente a todas las que le había visto antes: era la de un hombre que, por primera vez, se sentía completamente comprendido

Todo arte grande trata sobre la condición humana, Sofía. Este cuadro no es una excepción. Es la mejor introducción a mi mundo que podía encontrar.

 

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martes, 13 de enero de 2026

EL LIENZO SE HA DESNUDADO: "EL TRAZO DEL AMO" YA ESTÁ AQUÍ


 Por fin puedo gritarlo a los cuatro vientos: Mi nueva novela, El trazo del Amo, ya está disponible en Amazon.

Lo que comenzó como un susurro en mi mente (y que muchas conocisteis bajo el nombre en clave de Proyecto Capri) ha cobrado vida propia. Hoy, 13 de enero, las puertas de la Villa Martinelli se abren para todas vosotras.

¿De qué trata "El trazo del Amo"?

Esta no es solo una historia de amor; es un duelo de voluntades.

Conocemos a Sofía, una de las mejores restauradoras de arte del mundo. Su vida es el orden, el detalle y la paciencia. Pero todo su mundo se tambalea cuando es contratada por Bruno Martinelli para rescatar un lienzo inédito del pintor francés Géricault.

Bruno no es un cliente cualquiera. Es un hombre que entiende el arte como entiende la vida: a través del control, la posesión y el poder. Entre las paredes de su villa en la Toscana y los acantilados de Capri, Sofía descubrirá que restaurar ese cuadro significa, irremediablemente, desnudarse ante la mirada de un hombre que no acepta un "no" por respuesta.


Un viaje entre el arte y la obsesión

Escribir esta novela ha sido un proceso fascinante. Quería explorar la delgada línea que separa la admiración de la obsesión. Me documenté sobre las técnicas de restauración y la obra de Géricault para que pudierais sentir el olor del óleo y el tacto del lienzo bajo los dedos de Sofía.

Quería que sintierais el calor de Italia, pero también el frío acero de la voluntad de Bruno.

¡Celébralo conmigo!

Como sé que muchas habéis estado esperando este momento, he querido que el lanzamiento sea especial:

  • Precio de estreno: Solo hoy y durante las primeras horas, podrás conseguir el eBook por 0,99€.

  • Kindle Unlimited: Si tienes suscripción, ya puedes leerlo sin coste adicional.

  • Edición en Papel: Para las amantes de las estanterías llenas, la edición física ya está disponible con una maquetación cuidada al detalle.

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Una petición personal

Como autora independiente, vuestro apoyo es mi motor. Si decides darle una oportunidad a Bruno y Sofía, te agradecería infinitamente que dejaras una reseña en Amazon. No imaginas cuánto ayuda eso a que la novela llegue a nuevas lectoras.

Gracias por acompañarme en cada trazo, en cada borrador y en cada duda. Hoy, el cuadro por fin está terminado y es todo vuestro.

miércoles, 7 de enero de 2026

El arte de la obsesión: Bienvenidos al mundo de "El trazo del Amo"

A veces, la belleza más pura nace de la oscuridad más profunda.

Después de meses de trabajo entre pinceles, secretos y la intensa luz del Mediterráneo, por fin puedo abriros las puertas de mi nuevo proyecto. El próximo 13 de enero, llegará a Amazon Kindle mi novela más personal y turbulenta: "El trazo del Amo".

Una obra perdida, un hombre atormentado

La historia nos lleva de la mano de Sofía, una restauradora con un talento único para leer las grietas de la historia. Su vida cambia cuando recibe un encargo que cualquier profesional soñaría: restaurar un lienzo inédito de Géricault, una pieza que late con una agonía y una fuerza física casi insoportables.

Pero el cuadro no es el único misterio. La obra reside en la Villa Martinelli, un refugio de lujo y sombras entre los viñedos de la Toscana y los acantilados de Capri. Allí la espera Bruno Martinelli, un hombre que, al igual que el cuadro que posee, es una mezcla perfecta de poder, dolor y secretos inconfesables.


Entre la Toscana y Capri

En esta novela he querido que los escenarios fueran un personaje más. Desde la elegancia sofisticada de la fachada principal de la mansión toscana hasta la inquietante atmósfera de la mazmorra en Capri, cada lugar es un reflejo del juego psicológico y emocional que se desata entre Sofía y Bruno.

¿Es posible restaurar a alguien que se niega a ser salvado? ¿Puede el arte ser la llave para abrir las puertas de una pasión prohibida?

 

Lo que encontraréis en "El trazo del Amo":

  • Un romance oscuro y sofisticado: Donde el poder cambia de manos con cada pincelada.

  • Misterio artístico: El análisis de un Géricault que esconde mucho más que óleo.

  • Escenarios de ensueño: Un viaje sensorial por la Italia más exclusiva y peligrosa.

"El trazo del Amo" estará disponible en exclusiva en Amazon Kindle este 13 de enero. Si te gustan las historias donde la tensión se puede cortar con un cuchillo y los protagonistas tienen tantas capas como un cuadro antiguo, esta es tu lectura para empezar el año.

¿Estás lista para descubrir qué hay bajo el barniz?

martes, 23 de diciembre de 2025

¿AMOR O SOLO LUJURIA? POR QUE EL ROMANCE ERÓTICO NO ES PORNOGRAFIA (Y Por Qué Debemos Defenderlo)


Introducción: Destruyendo el Mito de los Malentendidos

Imagina esta escena: estás leyendo un libro fascinante, la tensión sexual es palpable, la química está explotando en la página... y alguien a tu lado mira por encima de tu hombro y susurra con juicio: "¿Estás leyendo porno?"

Si eres una defensora o un lector apasionado del Romance Erótico (RE), esta pregunta no solo es familiar, sino profundamente frustrante. Existe un persistente, perezoso y dañino malentendido que equipara la novela de Romance Erótico con la pornografía. Este error no es solo una cuestión de semántica; tiene serias implicaciones para los autores, los lectores y la percepción de la sexualidad femenina en nuestra sociedad.

Es hora de trazar una línea clara y defender nuestro género.

1. El Elemento que lo Cambia Todo: La Trama 


La distinción más fundamental y simple entre el Romance Erótico y la pornografía es la trama.

  • La Pornografía es, por definición, material explícito diseñado principalmente para la excitación sexual inmediata. Su único objetivo es la gratificación física. La "trama" (si es que existe) es un vehículo desechable para pasar de una escena sexual a la siguiente. Los personajes y el conflicto emocional son irrelevantes.

  • El Romance Erótico es, ante todo, Romance. Se adhiere rigurosamente a la definición de la industria: una historia centrada en la relación romántica entre dos o más personajes con un final Emocionalmente Satisfactorio. La trama, el desarrollo de los personajes, el conflicto (externo o interno) y el viaje emocional son los cimientos. Las escenas de sexo (las "escenas spicy") son simplemente la forma en que los personajes actúan y profundizan esa conexión.

En resumen: En la pornografía, el sexo es el destino. En el Romance Erótico, el sexo es el lenguaje de la relación.

2. La Importancia de la Conexión Emocional

Este es el punto que los detractores pasan por alto. Un libro de Romance Erótico exitoso nos hace preocuparnos por los personajes. Sentimos su dolor, celebramos sus victorias y anhelamos que superen el conflicto para poder estar juntos.

  • El acto sexual en el Romance Erótico es un clímax narrativo y emocional. El sexo revela el grado de vulnerabilidad, confianza o amor que existe entre los protagonistas. ¿Es un momento tierno de reconciliación? ¿Es una explosión de tensión reprimida? ¿Es el momento en que uno de ellos admite, sin palabras, su amor?

  • La pornografía no tiene esta inversión emocional. No te importa lo que le pase a las personas después. En el Romance Erótico, la lectora (o el lector) está comprometida con el arco emocional de la pareja.


3. La Conversación y la Destigmatización

Este malentendido no es inocuo. El error de equiparar el Romance Erótico con la pornografía es una forma sutil de avergonzar la sexualidad femenina y de devaluar un género predominantemente escrito y leído por mujeres.

  • ¿Por qué importa? Al etiquetar el Romance Erótico como "porno", se minimiza el trabajo literario de los autores, se restringe la libertad creativa y, lo que es más importante, se castiga a las mujeres por explorar y disfrutar de narrativas sobre su propio deseo, consentimiento y placer.

  • La gran diferencia: Los temas centrales del Romance Erótico moderno son, a menudo, el consentimiento entusiasta, la comunicación en la pareja, la autonomía corporal y el deseo femenino activo. Esto no es algo que se discuta, ni se valore, ni sea un requisito de la pornografía general.

El Romance Erótico no es solo entretenimiento; es una herramienta cultural que normaliza la salud y la positividad sexual en un contexto de relación saludable.

Conclusión: ¡Defiende el Estante de la Estantería!

Para los que somos lectores y para los que somos parte de esta maravillosa comunidad: no permitas que la etiqueta de "porno" devalúe tu género favorito.

La próxima vez que alguien te juzgue, puedes responder con confianza:

"Estoy leyendo una historia sobre el amor, la conexión profunda y el viaje emocional. El sexo es simplemente la poderosa forma en que mis personajes se comunican y se entregan a ese amor. Es romance con escenas calientes, no un simple manual de instrucción."

El Romance Erótico es un género que se atreve a mostrar el amor en todas sus formas, con la puerta abierta, o sin ella. Y esa es una historia que vale la pena defender.


¿Cuál es tu libro de Romance Erótico favorito que tiene una trama increíble además de escenas calientes? 

Entre mis novelas quizás puedas encontrar el tuyo si no lo tienes:  https://www.amazon.es/stores/author/B07RN7H6YF/allbooks?_encoding=UTF8&ref_=aufs_ap_ahdr_dsk_ab&pd_rd_w=BDEPx&content-id=amzn1.sym.6e2325e6-d882-4731-a580-542ff82a6317&pf_rd_p=6e2325e6-d882-4731-a580-542ff82a6317&pf_rd_r=525-2058083-9571064&pd_rd_wg=VHpGr&pd_rd_r=c73d91a4-3740-420b-b489-aa89f7024e52



lunes, 15 de diciembre de 2025

La Clave de los Secretos se Llama 'La Lista Secreta'

¿Qué se esconde detrás de la autenticación de una obra de arte?


¡Hola a todos!

Si sois seguidores de mis historias, sabéis que me encanta explorar el misterio, la pasión y los escenarios inolvidables. Y si sois nuevos por aquí, ¡estáis a punto de descubrir el secreto mejor guardado de mi próxima novela!

Llevo meses inmersa en una historia que transcurre entre los talleres de restauración de Barcelona y los campos de vid de la Toscana. Una historia donde la experta en arte Sofía Vargas debe enfrentarse a un coleccionista tan enigmático como apasionado: Bruno Martinelli.

Todo comienza con un cuadro que "no puede salir de Italia", una obra que se cree perdida de Guericault, cuyo valor es incalculable... y la autentificación es solo la punta del iceberg de una trama de secretos familiares y una atracción prohibida.

 Desbloquea un Capítulo Único: El primer encuentro entre Sofia y Bruno

Para celebrar el inicio de este viaje, he decidido hacer algo especial por mis lectores más apasionados.

He creado La Lista Secreta: una comunidad exclusiva donde compartiremos el material más jugoso de la novela antes que nadie.

Y si te unes ahora, recibirás como regalo de bienvenida un Capítulo Extra (¡Inédito!) titulado  "El origen de una obsesión".

Esta escena detalla de la primera vez que Bruno, conoce la existencia de Sofia.  Es un capítulo lleno de química, diálogos afilados y la promesa de un romance oscuro que no querrás perderte. Y lo mejor de todo: este capítulo no estará en el libro final.

✅ ¿Cómo unirme a La Lista Secreta?

Es muy sencillo. Formar parte de este club te garantiza:

  • Capítulo Extra Exclusivo: Lo recibirás en tu correo inmediatamente.

  • Adelantos de la Novela: Conoce el título oficial y la fecha de lanzamiento antes que el resto.

  • Contenido Detrás de Escena: Moodboards, detalles de la investigación sobre arte y mitos italianos.

Solo tienes que hacer clic en el botón de abajo e introducir tu correo electrónico.

➡️ [¡QUIERO FORMAR PARTE DE LA LISTA SECRETA Y LEER EL CAPÍTULO EXTRA!] 

https://docs.google.com/forms/d/1Ia7IZR_KyReJqZkCf7-RpNwuxPIkhY6TxTPZ4oJysBg/edit

Estoy deseando que conozcáis a Sofía, a Bruno y el arte que los unirá (y quizás los destruya).

Nos vemos en la lista. ¡Shhh!


martes, 9 de diciembre de 2025

10 SUBGENEROS DEL ROMANCE ERÓTICO QUE DEBERÍAS CONOCER


¿Alguna vez has buscado "novela romántica erótica" y te has sentido completamente abrumado por la cantidad de opciones? ¿O has leído una sinopsis que prometía romance picante y te has encontrado con algo totalmente diferente a lo que esperabas?

Te entiendo perfectamente. El mundo del romance erótico es muchísimo más diverso de lo que parece a primera vista. No todo es Christian Grey con corbatas (aunque ese subgénero también tiene su lugar, no te preocupes).

Hoy quiero llevarte de la mano por los subgéneros más populares del romance erótico. Porque encontrar tu subgénero favorito es como encontrar tu café perfecto: una vez que lo pruebas, ya no hay vuelta atrás.

1. Dark Romance: cuando el peligro seduce


¿Qué es?
El dark romance explora el lado más oscuro del amor: relaciones tóxicas, antiheroes moralmente grises, situaciones éticamente complejas. Aquí los protagonistas no son príncipes azules, son hombres (o mujeres) con demonios reales.

Elementos clave:

  • Antiheroes con traumas profundos
  • Relaciones de poder desequilibradas
  • Temas difíciles (secuestro, obsesión, venganza)
  • Redención (generalmente)
  • Contenido sexual explícito y a menudo intenso

Ejemplos icónicos: Este subgénero explotó con libros como la saga "Captive in the Dark" y no ha parado de crecer.

¿Es para ti? Si te gusta explorar los límites morales, si los personajes imperfectos te fascinan más que los perfectos, y si puedes separar fantasía de realidad, este es tu género. Eso sí: necesitas estómago para temas complejos.

Advertencia importante: El dark romance no romanticiza el abuso en la vida real. Es fantasía adulta consciente. Siempre debe incluir advertencias de contenido.

2. Paranormal Romance: vampiros, lobos y mucho más


¿Qué es?
Amor entre humanos y criaturas sobrenaturales, o entre criaturas mágicas. Es el subgénero que nos regaló la explosión de vampiros de los 2000, pero va mucho más allá.

Elementos clave:

  • Criaturas sobrenaturales (vampiros, hombres lobo, fae, demonios, ángeles)
  • Worldbuilding elaborado con reglas mágicas
  • Conflicto entre dos mundos (humano/sobrenatural)
  • Compañeros predestinados (mates/soulmates)
  • Mezcla de peligro, misterio y pasión

Variaciones populares:

  • Shifter Romance: Especialmente lobos, pero también osos, dragones, grandes felinos
  • Vampire Romance: Desde romántico hasta oscuro
  • Fae Romance: Criaturas feéricas traviesas y peligrosas
  • Witch Romance: Brujas con poderes y sus romances complicados

¿Es para ti? Si alguna vez has fantaseado con un vampiro seductor, un lobo protector o un príncipe fae de moral cuestionable, bienvenido a casa. Este subgénero combina escapismo con sensualidad intensa.

El factor alfa: Muchos paranormal romance presentan machos alfa extremadamente protectores y posesivos. Si eso te hace suspirar, este es tu lugar.

3. Romance Contemporáneo con Calor


¿Qué es?
Historias de amor ambientadas en el mundo actual, con personas normales (más o menos) en situaciones reconocibles. La diferencia con el romance contemporáneo tradicional es el nivel de contenido sexual explícito.


Elementos clave:

  • Ambientación moderna y realista
  • Problemas actuales (carreras, familia, identidad)
  • Química sexual intensa desde el principio
  • Escenas íntimas detalladas pero con trama sólida
  • Desarrollo emocional profundo

Tropos favoritos:

  • Enemies to Lovers: De odiarse a no poder separarse
  • Friends to Lovers: La amistad que cruza la línea
  • Second Chance: Exparejas que se reencuentran
  • Fake Relationship: Fingir que están juntos hasta que ya no es fingido
  • Boss/Employee: Prohibido en la oficina

¿Es para ti? Si prefieres el realismo al escapismo, si quieres historias con las que puedas identificarte pero con mucha química, este es tu género. Es el más accesible para empezar.

Bonus: Hay infinitas variaciones: romance deportivo, romance con rockstars, romance con bomberos, romance médico...

4. Regency/Histórico Romance con Licencia Sensual


¿Qué es?
Romance ambientado en épocas pasadas (especialmente la Regencia inglesa, 1811-1820), pero con escenas íntimas mucho más explícitas que las novelas históricas tradicionales.

Elementos clave:

  • Ambientación histórica detallada
  • Tensión entre las restricciones sociales y el deseo
  • Duques, condes y aristócratas seductores
  • El baile de la seducción con reglas estrictas
  • Cuando finalmente sucede, es explosivo

¿Es para ti? Si te derrites con trajes de época, bailes de salón y ese momento en que el duque finalmente le quita los guantes a la dama (spoiler: es mucho más erótico de lo que parece), este subgénero es para ti.

El encanto: La tensión sexual es altísima porque las normas sociales lo prohibían todo. Cuando finalmente se rompen esas barreras, uf.

Autoras icónicas: Julia Quinn popularizó este subgénero mucho antes de Bridgerton en Netflix.

5. BDSM Romance: más allá de 50 Sombras




¿Qué es?
Romance que explora dinámicas de dominación, sumisión y prácticas BDSM de forma consensuada. Es muchísimo más que cuerdas y esposas.

Elementos clave:

  • Relaciones D/s (Dominante/sumiso) consensuadas
  • Énfasis en la confianza y comunicación
  • Exploración de límites y fantasías
  • Educación sobre prácticas seguras
  • Desarrollo emocional a través de la vulnerabilidad

Lo que mucha gente NO sabe: El BDSM romance bien escrito es uno de los subgéneros más centrados en el consentimiento, la comunicación y el respeto. Las relaciones son negociadas, hay palabras de seguridad, y el cuidado posterior es fundamental.

¿Es para ti? Si tienes curiosidad sobre estas dinámicas, si te intriga la idea de entregar control o tomarlo, o simplemente si 50 Sombras te dejó con ganas de versiones mejor escritas y más realistas, hay un mundo esperándote.

Variaciones: Desde suave (light BDSM con esposas de seda) hasta muy intenso (prácticas avanzadas con worldbuilding de clubes privados).

6. Reverse Harem: una chica, múltiples amores


¿Qué es?
Una protagonista femenina con múltiples intereses románticos y sexuales simultáneos. Y no tiene que elegir a uno. Se queda con todos.

Elementos clave:

  • 3 o más intereses amorosos masculinos
  • La protagonista no elige, los quiere a todos
  • Dinámicas de grupo (sí, también en la intimidad)
  • Cada hombre aporta algo diferente
  • Sin celos destructivos entre ellos

¿Es para ti? Si alguna vez has leído un triángulo amoroso y has pensado "¿por qué tiene que elegir?", este es tu subgénero. Es pura fantasía de tenerlo todo.

Dato curioso: Muy popular en paranormal (una humana con varios shifters o vampiros) pero existe en todos los subgéneros.

No confundir con: Ménage (relaciones poliamorosas específicas de 3 personas) aunque a veces se superponen.

7. Mafia/Cartel Romance: peligro y poder


¿Qué es?
Romance con criminales organizados: mafiosos italianos, rusos, carteles, organizaciones criminales. El alfa llevado al extremo.

Elementos clave:

  • Protagonistas masculinos poderosos y peligrosos
  • Mundo del crimen organizado
  • Violencia explícita (no solo sexual)
  • Protección obsesiva de la protagonista
  • Conflicto entre el amor y el código criminal

¿Es para ti? Si los hombres peligrosos que harían cualquier cosa por su mujer te hacen temblar, si te gusta el suspense mezclado con romance intenso, este es tu lugar.

Advertencia: Este subgénero a menudo se superpone con dark romance. Espera contenido maduro.

8. Sports Romance: atletas fuera del campo

¿Qué es? Romance protagonizado por deportistas profesionales: hockey, fútbol americano, béisbol, fútbol. Básicamente, hombres en forma que saben trabajar en equipo.

Elementos clave:

  • Protagonistas masculinos atléticos y competitivos
  • Dinámicas de equipo y hermandad
  • Presión de la fama y lesiones
  • Químicas explosivas con mucho humor
  • Escenas de vestuario (literal y metafóricamente)

Tropos favoritos:

  • El jugador reformado por amor
  • Romance prohibido con la hermana del compañero
  • Enemigos dentro del mismo equipo
  • El entrenador y la fisioterapeuta

¿Es para ti? Si te gustan los romances divertidos con mucho banter, protagonistas masculinos juguetonas pero intensos en privado, y no te importa leer sobre deportes, te vas a enganchar.

9. Omegaverse: biología alternativa


¿Qué es?
Un universo alternativo donde los humanos tienen una segunda biología: Alfas (dominantes), Betas (normales) y Omegas (fértiles con celos). Es complicado, pero increíblemente popular.

Elementos clave:

  • Jerarquía biológica Alfa/Beta/Omega
  • Celos (periodos de fertilidad en Omegas)
  • Vínculos de pareja predestinados
  • Mpreg (hombres que pueden quedar embarazados si son Omegas)
  • Worldbuilding complejo

¿Es para ti? Este es un subgénero de nicho que requiere suspensión de incredulidad. Si te fascina el worldbuilding único y no te asustan las dinámicas biológicas alternativas, puede ser adictivo.

Nota: Muy popular en fanfiction, pero cada vez hay más originales publicados.

10. Age Gap Romance: la diferencia importa (y excita)


¿Qué es?
Romance entre parejas con diferencia de edad significativa. Típicamente un hombre mayor experimentado con una mujer más joven (aunque también al revés).

Elementos clave:

  • Diferencia de edad de 10+ años
  • Experiencia vs inocencia
  • Conflicto moral interno del protagonista mayor
  • Protección y mentoría que se convierte en deseo
  • Superación de barreras sociales

Tropos populares:

  • Best friend's dad
  • Profesor/estudiante (siempre adulta)
  • Boss mayor/empleada joven
  • Guardaespaldas experimentado

¿Es para ti? Si la dinámica de experiencia y adoración te atrae, si te gusta el conflicto interno y la tensión de lo "prohibido", este subgénero tiene mucho que ofrecer.

Por qué cada subgénero tiene su público: hablemos de números

El romance erótico no es un nicho pequeño. Según datos de la industria editorial:

  • El romance representa el 23% del mercado de ficción
  • Las lectoras de romance leen un promedio de 2-3 libros al mes
  • El 84% de lectores de romance son mujeres entre 25-54 años
  • Cada subgénero tiene comunidades dedicadas y apasionadas

¿Por qué funcionan estos subgéneros? Porque ofrecen:

  1. Escapismo específico: Cada subgénero cumple una fantasía diferente
  2. Comunidad: Encontrar "tu" subgénero significa encontrar a otros lectores con tus mismos gustos
  3. Variedad infinita: Nunca te aburrirás porque cada subgénero tiene miles de libros
  4. Final feliz garantizado: El romance siempre promete HEA (Happily Ever After) o HFN (Happy For Now)

Encuentra tu subgénero ideal: mini quiz

Para ayudarte a descubrir por dónde empezar, responde estas preguntas:

1. ¿Prefieres realismo o escapismo?

  • Realismo → Contemporary Romance
  • Escapismo → Paranormal o Historical

2. ¿Qué nivel de peligro toleras?

  • Cero peligro → Contemporary o Sports
  • Algo de peligro → Mafia o Historical
  • Peligro extremo → Dark Romance

3. ¿Cómo te gustan los protagonistas masculinos?

  • Divertidos y juguetones → Sports Romance
  • Oscuros y torturados → Dark Romance o Mafia
  • Poderosos y sobrenaturales → Paranormal
  • Múltiples → Reverse Harem

4. ¿Qué tropos te llaman más?

  • Enemies to Lovers → Contemporary o Historical
  • Forbidden Romance → Age Gap o Mafia
  • Fated Mates → Paranormal o Omegaverse

Consejos para explorar nuevos subgéneros

1. Empieza con bestsellers: Los libros más populares de cada subgénero suelen ser los mejores ejemplos

2. Lee las advertencias de contenido: Especialmente en dark romance, BDSM y mafia romance

3. Únete a comunidades: Goodreads, BookTok y grupos de Facebook tienen comunidades apasionadas por cada subgénero

4. No te cierres puertas: El subgénero que crees que no es para ti podría sorprenderte

5. Combina subgéneros: Muchos libros mezclan elementos (dark paranormal, contemporary BDSM, historical age gap)

Conclusión: hay un romance para cada estado de ánimo

La belleza del romance erótico es que no tienes que limitarte a un solo subgénero. Yo leo dark romance cuando quiero intensidad, contemporary cuando necesito algo ligero, y paranormal cuando quiero escapar completamente.

Cada subgénero existe porque cumple una necesidad, una fantasía, un deseo de escapismo específico. No hay subgéneros mejores o peores, solo diferentes.

Así que mi consejo es: prueba, explora, experimenta. Lee las sinopsis, busca recomendaciones, y cuando encuentres ese subgénero que hace que no puedas dejar el libro, habrás encontrado tu lugar.


Ahora te toca a ti: ¿Cuál es tu subgénero favorito? ¿O acabas de descubrir uno que no conocías? Cuéntame en los comentarios qué tipo de romance te hace suspirar.

Y si quieres ver estos subgéneros en acción, te invito a explorar mis novelas donde mezclo algunos de estos subgeneros con tramas que te mantendrán despierto toda la noche → https://www.amazon.es/stores/author/B07RN7H6YF/allbooks?ingress=0&visitId=db7500f5-4d6b-4b74-b8cf-ae259702e63f&ref_=ap_rdr

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